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Enfrentarte al diagnóstico de una cardiopatía en tu hijo es una experiencia en si misma que conlleva un gran estrés y sufrimiento. Vives esta situación con gran dolor, incertidumbre y miedo.

Al principio te sientes perdido, solo, aislado. Por un lado nunca has oído hablar de las cardiopatías congénitas, necesitas saber más sobre la enfermedad para combatir esa ansiedad que provoca el desconocimiento. Por otro lado, puedes pensar que sois los únicos con este problema. Pero no es así, hay otras familias que también han pasado por este proceso. Las cardiopatías son las malformaciones congénitas más frecuentes, afectando a ocho de cada mil niños. Contactar con otros padres te ayudará a vencer este aislamiento y puede darte ideas de cómo otros conviven con la cardiopatía.

Al mismo tiempo, sólo quieres que el médico te diga que tu bebé se va a curar. Sin embargo, es una cuestión que no se resuelve de una día para otro. Es importante que confíes en el equipo médico. Si lo deseas, puedes solicitar una segunda opinión para confirmar el diagnóstico y si el tratamiento es el idóneo o si existe alguna otra alternativa. No obstante, debes hacerlo con serenidad y sensatez para evitar caer en una carrera frenética para buscar “lo mejor”.

Como padre o madre te ves desbordado e impotente ante dicha situación y necesitas pautas de afrontamiento. Algunos activan rápidamente sus recursos, pero la mayoría sienten necesidad de compartir experiencias. Las emociones surgen para adaptarse a situaciones difíciles, no hay una forma exacta para vivir la enfermedad, pero si recursos preventivos para dirigir dicho estrés a una de adecuada resolución.

Después de los difíciles momentos iniciales, poco a poco, dejas paso a la calma y a la reflexión sobre lo que hay que hacer. Aquí te ayudará dejarte orientar por los profesionales. También es fundamental saber que nadie te conoce como tú mismo y por eso, en ti puedes encontrar los recursos que te ayuden a adoptar una actitud de apertura para afrontar la enfermedad, contando con el apoyo de tu familia.

Esta noticia no sólo te afecta a ti, como padre o madre, si no que todos los miembros de tu familia se ven alterados, incluyendo hermanos, abuelos, otros familiares y amigos íntimos que se relacionan de forma cotidiana con el pequeño. Aunque es el niño el que padece la enfermedad, todos, de una u otra manera,  lo sienten. Es importante que tengas en cuenta las emociones de los hermanos, no dejarles al margen y explicarles las nuevas circunstancias dándoles la oportunidad de sentirse participes de la situación.

¿Quieres hablar con alguien?

Menudos Corazones te ofrece la posibilidad de ponerte en contacto con otras familias en tu misma situación (con hijos con la misma cardiopatía). Además puedes hablar siempre que lo necesites con las psicólogas de la fundación a través del teléfono, del correo electrónico o en persona concertando una cita en la sede.

Experiencias de familias en el área de socios de esta página web, en la sección Historias con corazón.