El amor y el sexo

A pesar de que el número de adultos con cardiopatías congénitas aumenta, hay poca información científica disponible sobre cómo afectan las cardiopatías congénitas a la sexualidad. Sin embargo, algunos estudios sugieren que la información disponible para adolescentes y adultos no siempre llega a su destinatario, con independencia de que trate aspectos físicos, psicológicos o puramente de salud. Esta conclusión es muy desafortunada, ya que el bienestar sexual está estrechamente relacionado con la calidad de vida. Uno de los motivos por los que esta información no ha llegado a su destinatario es que el asesoramiento en esta materia no ha seguido el ritmo de las necesidades específicas de este grupo concreto de población de adolescentes y adultos, con el añadido de que existen pocos datos empíricos disponibles. Sin embargo, la información al respecto es crucial porque aquellas personas que sufren cardiopatías graves corren un mayor riesgo de tener problemas en su vida sexual debido a su afección, a la medicación que toman y a las barreras psicológicas.

 

Actividad sexual

Se tiene constancia de que los individuos que padecen cardiopatías congénitas son tan sexualmente activos como sus parejas sanas. Sin embargo, en Canadá, se descubrió que había menos adolescentes y jóvenes adultos con cardiopatías congénitas sexualmente activos, en comparación con las muestras normativas. Asimismo, se descubrió que el 36% de estos jóvenes tenía un comportamiento sexual de riesgo como, por ejemplo, múltiples parejas, métodos anticonceptivos dudosos e ingesta de drogas y alcohol antes de practicar sexo. Las mujeres con cardiopatías congénitas graves son las que más preocupaciones tenían sobre fertilidad, herencia y embarazo. Estos descubrimientos resaltan, claramente, la necesidad de educar a los pacientes a este respecto.

Los adultos jóvenes con cardiopatías congénitas son propensos a experimentar ansiedad o preocupación antes, durante y después de la relación sexual. Pueden presentar síntomas físicos como arritmias, insuficiencia respiratoria (disnea) y dolor de pecho. De media, la impotencia es un poco más frecuente entre los hombres con cardiopatías congénitas que en el resto de la población. En Alemania, la edad media de la primera experiencia sexual es a los 17 años, aunque en la mayoría de los casos dicha edad es inferior. Sin embargo, en Alemania, aquellos que padecen cardiopatías más graves tienden a tener más tarde su primera experiencia sexual.

 

Impotencia

En un estudio canadiense se descubrió que eran más activos sexualmente los hombres que las mujeres con cardiopatías congénitas, lo que concuerda con otro estudio realizado a jóvenes que padecen otras enfermedades crónicas.
Los hombres que padecen cardiopatías congénitas pueden sufrir impotencia. Esto puede deberse a la propia cardiopatía (a las arritmias, a la medicación que esté tomando o a una alteración vascular). El consumo de tabaco y alcohol también puede afectar a la función eréctil.

 

Miedos y problemas emocionales

Además de los problemas puramente físicos, las personas que padecen cardiopatías congénitas pueden experimentar ansiedad o preocupación antes o durante la relación sexual (o cualquier otra actividad sexual), o miedos irracionales a que la excitación sexual o un elevado esfuerzo físico acaben en una muerte repentina. No obstante, en términos de esfuerzo físico, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco durante una relación sexual son comparables a subir dos pisos de escaleras a buen ritmo. En Bélgica, se descubrió que los pacientes adultos con cardiopatías congénitas presentaban menos problemas sexuales que aquellos sin cardiopatías (grupo de control); no obstante,  las mujeres que padecían cardiopatías congénitas estaban angustiadas por “no estar tan seguras sobre el sexo, no disfrutar tanto y no sentir excitación”, con más frecuencia que los pacientes masculinos. En un estudio holandés se descubrió que, en especial, las pacientes jóvenes corrían un mayor riesgo de psicopatología. En las pacientes jóvenes, las preocupaciones específicas de la enfermedad (sobre relaciones sexuales, anticonceptivos, riesgo de embarazo, alumbramiento e hijos) desempeñaban un papel clave. Estas cuestiones pueden provocar ansiedad sobre el estado físico.

 

El riesgo de embarazo

La incapacidad de tener hijos debido a los riesgos cardiacos puede tener un impacto muy negativo sobre el sentido de identidad y la autoestima de la mujer. Muchas mujeres del estudio holandés pensaban que su cardiopatía congénita limitaba su elección de tener hijos. Por consiguiente, era probable que este grupo de pacientes formara una familia más tarde que el resto de la población.

 

Sentirse incómodo

Muchas personas no se sienten cómodas al enseñar sus cicatrices y, en el estudio holandés, los bloqueos provocados por las cicatrices servían para predecir un nivel elevado de psicopatología a largo plazo. Para las pacientes jóvenes, las cicatrices quirúrgicas podían provocar sentimientos de inseguridad, falta de atractivo y miedo al rechazo. En un estudio canadiense se descubrió que más de la mitad de las pacientes se sentía desfigurada, permanentemente, por su cicatriz cardiaca. En una minoría, las cicatrices del pecho se asociaban con una menor autoestima. Sin embargo, estas cicatrices parecían tener un efecto limitado sobre las relaciones sexuales.

 

Anticonceptivos

Desde el punto de vista de la cardiopatía, las mujeres que nacen con una cardiopatía congénita presentan una necesidad mayor que la media de informarse sobre un método anticonceptivo adecuado. Las píldoras anticonceptivas se utilizan con más frecuencia en personas con esta enfermedad, seguidas de los preservativos. Las píldoras anticonceptivas pueden suponer un riesgo por formación de coágulos y no son siempre la mejor elección como, por ejemplo, en el caso de mujeres con cardiopatías cianóticas.

 

Menstruación

En líneas generales, la edad en que las mujeres con cardiopatías congénitas tienen su primera menstruación es (ligeramente) superior a la de la población general. La aparición de la primera menstruación se retrasa en el caso de las mujeres con cardiopatías cianóticas “de nacimiento”. Muchas mujeres con cardiopatías congénitas tienen problemas durante la menstruación, incluidos dolores menstruales, elevado sangrado o falta de periodos. Durante la menstruación, también puede incrementarse el cansancio, la dificultad para respirar, el dolor de pecho, el vértigo y las arritmias. Los problemas provocados por el ciclo menstrual dependen de la presencia de una cardiopatía cianótica, del estado quirúrgico, del número de operaciones y del grado de gravedad de la afección cardiaca.

 

Implicaciones para la práctica clínica

Es primordial  una educación específica para estos pacientes en materia de sexualidad y reproducción.

Así se podrán evitar preocupaciones, ideas falsas y barreras o limitaciones innecesarias sobre la actividad sexual de los pacientes. Al evaluar el bienestar de los pacientes, hay que prestar especial atención a los obstáculos que experimentan las mujeres jóvenes que padecen cardiopatías congénitas. En concreto: qué sentimientos les produce las cicatrices, actividad sexual, su capacidad de fertilidad, anticonceptivos, riesgo de embarazo, herencia, formación de una familia y esperanza de vida.

 

Autora: Ulrika Hallin
Revisado por: Elisabeth Utens
Fuente: www.corience.org