Trastornos alimentarios

Un trastorno alimentario es un trastorno según el cual una persona intenta controlar su peso dejando de comer (anorexia nerviosa) o comiendo demasiado (bulimia nerviosa). Si una persona padece anorexia nerviosa, también corre el riesgo de que su corazón se vea afectado. La anorexia grave puede desencadenar insuficiencia cardiaca. Los márgenes son más estrechos para una persona con un defecto cardiaco congénito que también padece anorexia.

Debido a la variación existente en las cardiopatías congénitas, es difícil afirmar con exactitud cómo alguien con una cardiopatía congénita responderá si desarrolla anorexia, pero estos pacientes presentan unos márgenes mucho más restringidos y son más susceptibles. La anorexia representa una gran amenaza para este tipo de adolescentes y para los adultos con cardiopatías congénitas desde un punto de vista puramente circulatorio y el margen más reducido es más evidente en estos casos.

 

Distintos tipos de trastornos

Los trastornos alimentarios suelen dividirse en tres tipos: el primero es la anorexia nerviosa, donde uno se mata de hambre, el segundo es la bulimia nerviosa, que es todo lo contrario y uno se da un atracón para después expulsar los alimentos, por ejemplo, induciéndose el vómito. La anorexia nerviosa afecta principalmente a las jóvenes adolescentes, mientras que la bulimia suele afectar a mujeres de más de 20 años.

El tercer grupo de trastornos abarca los que se conocen como trastornos atípicos e incluyen la ortorexia, una variante de la anorexia nerviosa. Una persona que padece ortorexia siente una necesidad compulsiva de tener un cuerpo saludable y de hacerse con su control. La anorexia deportiva es otro trastorno atípico según el cual los atletas llegan a alcanzar un peso visiblemente inferior al normal en su tentativa de obtener buenos resultados.

El trastorno por atracón, que consiste en comer compulsivamente, es otro trastorno atípico y constituye una variante de la bulimia nerviosa. Las personas que lo padecen no intentan evacuar lo que han ingerido. La obesidad actualmente se considera asimismo un trastorno atípico, debido al elemento intrínseco a la obesidad de comer compulsivamente.

 

Anorexia nerviosa

Principalmente es la anorexia nerviosa la que puede provocar graves problemas cardiacos. Las personas que padecen anorexia son normalmente mujeres; sólo alrededor del 10% de los afectados son hombres. Las causas de la anorexia varían y en esta afección suelen participar múltiples factores. Los regímenes pueden actuar a modo de detonador y factores como una baja autoestima y pensar que la vida sería mejor si se está delgado, en ocasiones, tienen que ver con todo este trastorno. Estos pensamientos, a su vez, se derivan de los ideales modernos de la belleza. Los anoréxicos luchan por hacerse con el control de sus cuerpos y no es extraño que desarrollen aversión por sus propios cuerpos.

 

¿Cómo afecta al organismo?

Cuando las funciones corporales normales de una persona dejan de mantenerse y el cuerpo empieza a pasar hambre, llegando a un estado de inanición, dicha persona padece anorexia nerviosa. Un indicio de ello es que se interrumpe la menstruación porque el cuerpo ha dejado de producir estrógeno. Pesar el 85% del peso normal de una persona es una forma común de definir un estado de inanición (teniendo en cuenta variables como la altura, la edad y el sexo). La medición del IMC (Índice de Masa Corporal) es otro método. Un IMC normal está comprendido entre 20-25, mientras que en una persona anoréxica tendrá un IMC inferior a 18.

 

El corazón

La inanición prolongada priva al corazón de la nutrición que necesita para bombear sangre, haciéndole ir más lento y ser menos eficiente. El corazón se ve sometido a una gran presión y el pulso y la tensión arterial disminuyen. La anorexia puede producir insuficiencia cardiaca, arritmias o ataques cardiacos en casos graves. Estas afecciones pueden llegar a producir una muerte cardiaca súbita.

 

Los alimentos nos proporcionan energía

Los alimentos nos dan la energía necesaria para mantener nuestros cuerpos en marcha y nos aportan los nutrientes que nuestros cuerpos necesitan. El organismo dispone de un sistema de alarma especial que nos avisa cuando necesitamos ingerir nuevos alimentos, es decir, cuando tenemos hambre. Así es cómo regulamos nuestro peso corporal. Este sistema de alarma se desconecta si nos provocamos inanición. La digestión se reduce y el pulso y la tensión arterial caen. La función renal puede verse afectada y la pérdida de producción de estrógeno no sólo pone fin a la menstruación, sino que también aumenta el riesgo de osteoporosis. Los adolescentes y adultos con cardiopatías congénitas poseen bastante menos depósitos de grasa y reservas energéticas, por lo que pueden presentar mayor susceptibilidad y propensión a encontrarse en la situación de poseer unos depósitos de grasa y unas reservas energéticas extremadamente bajos. La combinación bulímica de provocación de inanición con trastorno por atracón también altera el uso que hace el cuerpo de la energía.

 

Restablecer el cuerpo, devolviéndolo a su estado original

La mayor parte de los problemas físicos cesarán una vez finalice la inanición autoprovocada. Cuando los pacientes con anorexia son ingresados, se les administran bebidas energéticas varias veces al día. Estas bebidas suministran al corazón la energía necesaria para volver a trabajar mejor y el corazón suele recuperarse incluso antes de que los pacientes empiecen a ganar peso.

Si la anorexia es grave, hay que tener cuidado en el inicio de administración de nutrientes. Una nutrición excesiva y demasiado rápida podría someter al corazón a un esfuerzo demasiado importante, ya que se requiere tiempo para ajustarlo.
Ciertamente es posible recuperar el estado de salud anterior tras padecer un trastorno alimentario, pero para ello quizás se precise tiempo. Debido a los componentes psicológicos, los trastornos alimentarios también se tratan a través de terapia. Cuanto más compulsivo sea el trastorno alimentario, mayor suele ser el tiempo necesario para el restablecimiento de la salud. Las recaídas también son comunes durante el proceso de recuperación.

 

Autor: Ulrika Hallin

Revisado por: Ulf Wallin
Fuente: www.corience.org