Viajar

En principio, viajar con una cardiopatía congénita no supone ningún problema. Sin embargo, deberías ir preparado por si tuvieras que buscar asistencia médica en el país de destino y tener toda la información y todos los datos necesarios sobre tu cardiopatía, incluido el tipo de diagnóstico y el nombre y número de teléfono de tu médico. Dado que los medicamentos pueden tener distintos nombres en distintos países, también tendrás que llevar el nombre de los principios activos del medicamento que estés tomando, junto con la dosis indicada. También sería bueno que anotaras si se te ha cambiado la dosis recientemente, así como cualquier otro tipo de información que pudiera ser importante para el médico que te vaya a tratar. Si tienes pensado hacer un viaje más largo o si no estás seguro, pide consejo a tu médico, que tendrá que valorar el tipo de viaje que vas a hacer (por ejemplo, si vas a hacer un viaje como mochilero o como turista chárter).

Localiza el hospital que te pille más cerca. Una buena idea es aprender a decir “Yo padezco una cardiopatía congénita” en el idioma local. Puede que también sea bueno que lleves toda la información pertinente traducida a ese mismo idioma.

Si llevas un marcapasos y quieres hacer un viaje, consulta primero a tu médico.

 

Selección del destino

Hay numerosos factores que se deben tener en cuenta a la hora de elegir el destino. Una altitud elevada (unos 1.500 metros por encima del nivel del mar) podría conllevar problemas para una persona con dificultades para controlar su presión sanguínea. Además de estar incómodo, existe riesgo de edema.

Evita los sitios muy calurosos, si te deshidratas con facilidad. Si te faltan fluidos, puede que tengas que ir al hospital. Del mismo modo, evita los sitios demasiado fríos, si te resfrías con facilidad.

Si tienes que conservar los medicamentos en frío, asegúrate de que te vas a alojar en un sitio que tenga nevera. Puede que te interese alojarte en un hotel cercano al lugar de destino de la excursión, por si necesitas descansar.

 

Vuelo al lugar de destino

El vuelo propiamente dicho no suele ser un problema; sin embargo, una escala puede causar problemas a la gente que padece una cardiopatía grave. Sería buena idea que cogieras un vuelo de enlace que saliera un par de horas más tarde que tu primer vuelo para que dispongas del tiempo suficiente para pasar los controles de pasaportes y seguridad. Pide ayuda en el aeropuerto, si tu capacidad está limitada por la cardiopatía.

Hay restricciones sobre la cantidad de líquido que está permitido llevar en el equipaje de mano. Normalmente, sólo se permite un máximo de 100 ml, pero confírmalo con la línea aérea, ya que los límites pueden variar. Si tienes que llevar algún dispositivo médico, es aconsejable que lleves una carta de confirmación de tu médico. Este tipo de dispositivos no puede superar el tamaño de una maleta de mano normal. No lleves el dispositivo médico en el equipaje que vayas a facturar porque podría sufrir daños durante el vuelo. Las bajas temperaturas de la bodega del avión pueden dañar algunos componentes como, por ejemplo, las máquinas de trasfusión de sangre.

 

Seguros

Los ciudadanos de la Unión Europea (UE) que viajan dentro de la UE, a Noruega o a Suiza tienen que llevar la tarjeta médica europea para poder acceder a la asistencia médica con descuentos. Esta tarjeta es gratuita, puedes obtenerla en las oficinas sanitarias de tu país y no sustituye al seguro de viajes.

Si quieres viajar a un país fuera de la UE, es aconsejable que averigües, de antemano, cómo funciona el sistema de asistencia médica y sanitaria vigente. Además, deberás averiguar qué vacunas te hacen falta.

Tu seguro tendrá que estar en vigor, pero busca el seguro que te proporcione mayor cobertura. No dudes en preguntar todo lo que dudes a la aseguradora y recuerda leer la póliza atentamente. No tener seguro médico puede resultar caro. Por ejemplo, una habitación en la unidad de cuidados intensivos de un hospital estadounidense cuesta, aproximadamente, 4.000 € la noche y un avión de urgencias en Asia puede costar 100.000 €.

Normalmente, el seguro cubre 45 días de viaje; transcurrido ese tiempo, necesitas una cobertura adicional.

Es importante que recuerdes que, normalmente, el seguro médico sólo cubre a la persona que se ha puesto enferma y no a la persona o personas con las que esté viajando, aunque dicha enfermedad pueda perjudicarles. Por ejemplo, si una persona del grupo pierde un vuelo porque ha ingresado en un hospital, normalmente, sólo esa persona será quien reciba la indemnización, mientras que los demás miembros del grupo no. Puede haber excepciones y es aconsejable que se lo consultes a tu compañía de seguros.

Las diferentes embajadas tienen distintos grados de responsabilidad. Por ejemplo, en algunas embajadas, puedes pedir asesoramiento y ayuda para buscar un intérprete. Si no hay embajada de tu país en el lugar de destino, puedes pedir ayuda en cualquier otra embajada de un país miembro de la UE.

Si te pones enfermo en el extranjero y tienes que ir a un hospital, es muy importante que el primer día de hospitalización obtengas un certificado médico. Recuerda, guarda todas las facturas.

Números de teléfono importantes:
SOS internacional: +45 70 10 50 50
Euro alarma: +45 70 10 90 50

 

Autora: Ulrika Hallin

Revisado por: Peter Eriksson

Fuente: www.corience.org