El amor y el sexo

Nunca has sentido nada igual. Bueno, puede que hayas sentido algo parecido, pero no era exactamente lo mismo. Sientes mariposas en el estómago cuando piensas en esa persona y piensas en ella todo el rato.

 
¿Por qué nos sentimos así cuando nos enamoramos? Probablemente porque a todos nos importa que a la persona que nos gusta también le gustemos, con independencia de que tengamos un cuerpo perfecto o no, una cicatriz en el pecho, un marcapasos o los labios azulados.

 
Al enamorarnos, vivimos una etapa emocionante y convulsa. En los primeros días de relación, las dos personas empiezan a conocerse y a aprender a ser una pareja, algo que puede resultar complicado. Sin embargo, una relación es algo que ambos tenéis que cultivar, a lo que tenéis que dedicar tiempo y esfuerzo, y que cada vez resulta más gratificante si le ponéis empeño.

 

No puedes leer la mente

La clave de una buena relación es la comunicación. Tu pareja y tú debéis sentiros cómodos compartiendo vuestros sentimientos, necesidades, deseos e, incluso, algún que otro secreto. Si algo te molesta, siempre es mejor hablarlo lo más abierta y honestamente que puedas. Y también debes estar preparado para escuchar, para prestar atención a la opinión de la otra persona y para guardar vuestros secretos. Las relaciones íntimas no nacen consolidadas; hay que cuidarlas y cultivarlas para que crezcan.

 

El cuerpo cambia

Algunos aspectos de la pubertad están bien, como enamorarse. Pero otras cosas no gustan tanto, por ejemplo, a las chicas les puede resultar difícil que les venga la regla y aprender a sobrellevarla, y los chicos tienen problemas con las erecciones incontrolables. Te pueden parecer situaciones embarazosas, pero la verdad es que, en esta etapa, el cuerpo es el protagonista de gran parte de nuestros pensamientos.

Si eres chica y tienes una cardiopatía congénita, puede que la menstruación te afecte más que a tus amigas. Te cansas más rápido, parece que te duele más y la pérdida de sangre es mayor. Los síntomas de la regla pueden depender del tipo de cardiopatía que tengas y de la gravedad de la misma. Si lo vives como un problema, háblalo con tu cardiólogo o con tu enfermero.
Si eres chico, es posible que te preocupe la impotencia sexual. ¿Podría verse afectada por tu cardiopatía? Bueno, existen ciertos riesgos para algunas personas con determinadas cardiopatías o con medicaciones concretas. Si quieres más información sobre el tema, también deberías hablar con tu cardiólogo o enfermero.

 

Mi corazón y mi cicatriz

Aceptarnos, en eso consisten las relaciones personales y la vida misma. Y en la confianza mutua. Y… ¿qué pasa cuando llega el momento de contarle tu afección cardiaca a tu pareja? Deberías explicarle que eres exactamente como los demás, lo único es que tu corazón es algo distinto. Sólo tú puedes saber cuándo ha llegado ese momento y cuándo sientes confianza en la relación. Recuerda: nadie es perfecto.

 

Sin presiones

El sexo puede ser increíble pero, si te encuentras manteniendo relaciones sexuales sin querer hacerlo realmente, puede no ser tan estupendo. Una buena relación con una vida sexual positiva comienza por ser buenos amigos. Sin prisas. Puede pasar bastante tiempo hasta que los dos estéis preparados. Trata de no darle importancia a la presión que ejercen tus colegas. Es mejor que hables de sexo con tu chico o con tu chica, porque es un tema de los dos y de nadie más.

 

¿Cómo te sientes?

El sexo no sólo es un acto físico, también entran en juego la cabeza y los sentimientos. De hecho, el sexo tiene mucho que ver con los sentimientos. Tómate tu tiempo para explorar con tu pareja los pensamientos y sentimientos que te evoca la sexualidad.

 

El sexo y el corazón

Es lógico que tengas dudas sobre si puedes sufrir un fallo cardiaco grave mientras tienes relaciones, especialmente durante el orgasmo. Sin embargo, en el sexo, no hay mucha diferencia entre nacer o no con una cardiopatía. Según algunos cardiólogos suecos, si puedes andar 400 metros en llano a paso rápido y, a continuación, subir dos tramos de escaleras, puedes mantener relaciones sexuales. Tu corazón no dejará de latir.

 

Llegado el momento…

Puedes pensar que estás preparado emocionalmente para mantener relaciones sexuales, pero también hay que estar listo a nivel práctico. Tienes que plantearte cómo evitar un embarazo no deseado o el contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). En este momento, las mariposas en el estómago y los anticonceptivos son igual de importantes.

 

Multitud de opciones

Los anticonceptivos no son sólo una cuestión de chicas. Hay muchísimas opciones tanto para hombres como para mujeres. Después de todo, los dos practicáis sexo, así que lo justo es que ambos os preocupéis de usar anticonceptivos. A continuación, os exponemos los métodos más comunes:

Preservativos

Los preservativos son un método eficaz para evitar tanto las ETS como los embarazos no deseados. Para su fabricación se utiliza una goma fina y se desliza sobre el pene para evitar que el esperma penetre en la vagina. Debes usar uno nuevo cada vez que mantengas relaciones sexuales. Si los usas bien, los preservativos tienen una eficacia del 99% pero recuerda, ningún anticonceptivo ofrece un 100% de protección. Puedes comprarlos en tu supermercado o farmacia habitual. Algunos médicos y enfermeros también los distribuyen de forma gratuita.

Píldoras anticonceptivas

Las píldoras anticonceptivas son el método más usado por las chicas. Existen dos tipos de píldoras diferentes con distintos niveles hormonales. Las hormonas evitan que los ovarios liberen óvulos, por lo que la chica no puede quedarse embarazada. Debes acordarte de tomar la píldora todos los días, más o menos a la misma hora. Se trata de un método muy fiable pero no protege contra las ETS. En la primera fase de una relación, puede ser buena idea utilizar tanto la píldora como el preservativo, especialmente si tu pareja ha tenido relaciones sexuales anteriores. La píldora se toma bajo prescripción médica.

Otros anticonceptivos

Existen otros anticonceptivos como, por ejemplo, el dispositivo intrauterino (DIU, también conocido como espiral) aunque éste no es demasiado común entre las adolescentes. Puedes utilizar el DIU con o sin hormonas. Consulta con tu médico para obtener más información al respecto.

El preservativo femenino o diafragma es otro anticonceptivo. Está hecho de látex o silicona y se coloca dentro de la vagina. Para que sea más eficaz, debe usarse con espermicida, un compuesto químico que destruye el esperma cuando entra en contacto con él. Para obtener más información, habla con tu médico o enfermero.

Otro método es el parche anticonceptivo, un parche grande que se pega en la pierna o en el brazo. En contacto con la piel, emite hormonas que hacen que los ovarios dejen de liberar óvulos. Debes cambiarlo una vez a la semana. Si estás pensando en utilizar el parche, habla con tu médico ya que él podrá recetártelo.

Si te has olvidado por completo de utilizar un método anticonceptivo, el preservativo se ha roto o no te has tomado la píldora, puedes recurrir a los anticonceptivos de emergencia. Para asegurarte de no quedar embarazada, debes actuar con rapidez (en los tres días siguientes a la relación sexual sin protección). Los anticonceptivos de emergencia sólo funcionan si la chica toma la píldora del día después o se le coloca un DIU de emergencia. En la mayoría de los países, sólo un médico puede recetar ambos métodos. Sin embargo, estas opciones no evitan el contagio de las ETS, así que, para ir sobre seguro, usa siempre el preservativo.

 

Cómo elegir el que mejor te va

Existen muchos otros anticonceptivos pero no todos son adecuados para todo el mundo y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Algunos anticonceptivos entrañan riesgos para las personas que sufren cardiopatías congénitas. Por ejemplo, la píldora puede subir la presión sanguínea así que no es la mejor opción para las chicas que padecen determinadas cardiopatías. Tu médico puede ayudarte a decidir el anticonceptivo más adecuado para tu cuerpo y tu estilo de vida y, con el paso del tiempo, irás aprendiendo cuál es el que mejor se adapta a ti por experiencia propia.

Con independencia del anticonceptivo que elijas, es muy importante que sigas las instrucciones de uso. Si no lo haces, reducirás su eficacia y se generará un mayor riesgo de embarazo o de contraer una ETS. Tu médico o enfermero podrá darte más información al respecto. Si utilizas bien los anticonceptivos, podrás disfrutar de tu vida sexual sin preocuparte innecesariamente al saber que estás cuidando al máximo tu salud sexual.

 

Fuente: www.corience.org