Campamento internacional para adolescentes con cardiopatías congénitas: una semana en Irlanda llena de retos
Del 10 al 17 de julio de 2026, un grupo de adolescentes de Menudos Corazones participó en el Campamento Europeo organizado por Heart Children Ireland, en Carlingford (Irlanda), dentro de la red ECHDO.
El Campamento Europeo para adolescentes con cardiopatías congénitas reunió, del 10 al 17 de julio de 2026, a adolescentes de entre 13 y 17 años de varios países europeos. Menudos Corazones participó como miembro de ECHDO (Organización Europea de Cardiopatías Congénitas), y este año la entidad anfitriona fue Heart Children Ireland. El encuentro se celebró en Carlingford, en la Península de Cooley (Irlanda), un entorno natural de mar y montaña, y ofreció a los participantes una semana de convivencia, actividades al aire libre, intercambio cultural y práctica de idiomas. «Ha sido una semana increíble, me lo he pasado genial haciendo actividades en grupo y teniendo la oportunidad de hablar con personas de otros países», resume uno de los participantes.
Por parte de Menudos Corazones, desde su salida en Madrid, estuvieron acompañados, en todo momento, por los monitores de ocio y tiempo libre Nacho Barrio e Inés Ezpeleta.
Un día en el campamento
El ritmo no daba tregua. «Nos levantábamos en torno a las 7:30 y a las 8 íbamos a desayunar todos juntos», cuenta Inés. A las nueve empezaban las actividades. Al estar en plena naturaleza, cada base estaba en un punto distinto, así que había que caminar hasta ellas «con unos paisajes impresionantes de mar y montaña en el camino». Esos paseos, dice, fueron algunos de los mejores momentos: «Teníamos la oportunidad de hablar más con los chicos de los diferentes países y ver cómo interactuaban entre ellos».
Después de comer, otra actividad –«algunos días realizamos actividades acuáticas, como paddle surf»-. Al caer la tarde, planes más tranquilos: talleres de Lego, hogueras y, cómo no, los partidos del Mundial cuando tocaban.
Entre las actividades que más entusiasmo despertaron, estuvieron pasar el día en Dublín, donde montaron en un bus vikingo anfibio que circula por tierra y por agua; el salto de altura al agua; y la jornada de tirolinas y parque aéreo.

Superarse en equipo
Muchas de las actividades pusieron a prueba a los chicos y chicas, y ahí apareció lo mejor del grupo. «Fue muy bonito ver cómo los que tenían miedo a las alturas se atrevían gracias al apoyo de su equipo«, recuerda Inés. O el reto de construir sus propios «barcos»: con dos tablas de paddle surf, maderas y cuerdas, tenían que crear una embarcación que no se hundiera y competir con ella. «Se organizaban entre ellos para darse ideas y seguir un método».
El punto de inflexión llegó con la excursión a Dublín. Allí, en grupos de al menos tres y con la ubicación siempre compartida con los monitores, tuvieron tiempo libre para pasear y comprar recuerdos. «Al darles autonomía en una ciudad que no conocen, aparece un espíritu de grupo, de cuidado, refuerzo y atención entre todos ellos«, explica.

Cruzar fronteras (y también el idioma)
Que el campamento sea internacional y no solo español es un punto importante. «Se ven obligados a comunicarse con chicos y chicas de otros países en cada actividad, y eso les hace conocer otras situaciones, otras maneras de llevar la cardiopatía congénita, otras culturas y personalidades, que quizás en España no han podido ver», señala Inés. Una experiencia enriquecedora «tanto por su condición de adolescentes como por su cardiopatía».
Los propios participantes lo destacan como lo mejor de la semana. «Me ha gustado estar con personas de otros países y aprender cosas nuevas”.
¿Y el inglés? No fue una barrera real. «Nuestros chicos y chicas iban con una actitud proactiva. Incluso los que menos nivel tenían, si se querían comunicar, se esforzaban y se entendían. Daba gusto ver cómo intentaban integrarse sin importar país ni idioma».

«La cardiopatía es solo una parte de su historia»
Por encima de las anécdotas, a Inés se le quedaron grabadas las actitudes: el esfuerzo, la autonomía, las ganas de afrontar cada actividad con buena cara.
«Fue emocionante ver cómo cada uno demostraba que su cardiopatía solo es una parte de su historia, pero nunca un límite para disfrutar y superarse. Estos chicos y chicas son una lección de fortaleza y un ejemplo de cómo las barreras están más en la mente que en la realidad.»
Y hay algo que ella puede decir desde un lugar que pocas personas comparten: el de haber estado, años atrás, en el mismo sitio que ellos.
«Habiendo sido participante de campamentos y ahora monitora, solo puedo dar las gracias a Menudos Corazones por organizar experiencias así. Siendo adolescente no te das cuenta, pero son situaciones que te hacen madurar, ver mundo y conocer otras realidades. Ofrecen a los chicos y las chicas la oportunidad de vivir la autonomía y la independencia en pequeñas dosis, pero muy necesarias.»
Porque al final de esto se trata: de comprobar, sin necesidad de dar grandes explicaciones, que hay personas que te comprenden y te acompañan. Algo muy, pero que muy valioso.
Gracias a Heart Children Ireland, entidad anfitriona de esta edición, y a ECHDO, red fundamental para impulsar la iniciativa, por hacerlo posible.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Campamento Europeo para adolescentes con cardiopatías congénitas? Es un campamento internacional de verano dirigido a adolescentes con cardiopatías congénitas de distintos países europeos. Se organiza dentro de la red ECHDO (Organización Europea de Cardiopatías Congénitas) y cada año lo acoge una entidad miembro diferente. En 2026 lo organizó Heart Children Ireland, del 10 al 17 de julio, en Carlingford (Irlanda).
¿A quién va dirigido? A adolescentes de entre 13 y 17 años con cardiopatías congénitas. En el caso de España, participan a través de Menudos Corazones, miembro de ECHDO.
¿Qué actividades se realizan? Actividades al aire libre y deportivas, junto a excursiones, talleres, hogueras y tiempo de convivencia. El objetivo es combinar el ocio con el intercambio cultural y la práctica de idiomas.
¿Qué aporta a los chicos y las chicas con cardiopatías congénitas? Además de la diversión, el campamento les permite conocer a otros adolescentes que viven una realidad parecida, ganar autonomía e independencia lejos de casa, practicar idiomas y comprobar que su cardiopatía es solo una parte de su historia, no un límite.
¿Cómo se cubre la barrera del idioma? La convivencia obliga a comunicarse en inglés con adolescentes de otros países. En la práctica, no supone una barrera real: los participantes se preparan y muestran una actitud proactiva para entenderse e integrarse.