Los deportes

A pesar de que padres, profesores y, en ocasiones, profesionales médicos, restringen con frecuencia el grado de actividad física de niños, adolescentes o adultos con cardiopatías congénitas, normalmente, las actividades deportivas contribuyen, en general, a la calidad de vida, al bienestar y a la buena forma física de los mismos. Una falta de ejercicio físico puede provocar deficiencias motoras y hacerte sentir marginado y aislado por tus iguales. El número de europeos a los que no se les permite hacer deporte varía sustancialmente de un país a otro. En Alemania, Noruega y Suecia, por ejemplo, la política consiste en aplicar el menor número de restricciones posible.

 

Por qué el deporte es tan importante

El deporte mejora considerablemente la calidad de vida de la mayoría de las personas. Por lo tanto, siempre que sea posible, se deberá animar a los adultos con cardiopatías congénitas a hacer ejercicio. La situación en Alemania o Escandinavia, por ejemplo, es excelente; sin embargo, no se da el mismo caso en el resto de Europa, donde parece que existiera una escala de restricciones de moderadas a elevadas.

 

Recomendaciones personalizadas

Gozar o no de la suficiente salud como para hacer deporte deberá valorarse según los resultados de las pruebas postoperatorias y no en función de la gravedad de la cardiopatía. Para valorar el estado cardiológico de cada uno, se ha desarrollado un sistema de clasificación especial aprobado por la Asociación alemana de prevención y rehabilitación (DGPR, por sus siglas en alemán), así como por otros comités de expertos. La decisión de permitir hacer deporte a un paciente se debe basar en la propia cardiopatía, en vez de en los resultados residuales posteriores al tratamiento. Dado que el diagnóstico y los resultados residuales varían de unos niños a otros, no parece apropiado recomendar determinados tipos de deporte a todas las personas con cardiopatías congénitas. Habría que decirle a cada persona qué tipo de deporte no debería hacer (en general, el ejercicio dinámico es más recomendable que el estático) haciendo hincapié en los que sí puede practicar.

 

¿Por qué no todo el mundo puede hacer deporte?

En general, los pacientes con cardiopatías congénitas deberían poder practicar casi cualquier tipo de deporte. No obstante, no todos los niños, adolescentes y adultos con cardiopatías congénitas pueden participar plenamente en actividades deportivas por diversos motivos:

  • La cardiopatía es tan grave que hay que prohibir el deporte porque la actividad física podría poner en peligro su vida. Esta línea de acción sólo es necesaria en casos excepcionales, y no debería deberse a la sobreprotección.
  • La cardiopatía sólo permite una participación parcial en las actividades deportivas debido a la incapacidad del corazón para adaptarse al esfuerzo físico. Por ejemplo, ingerir medicamentos anticoagulantes es incompatible con deportes de contacto como el rugby. Además, llevar un marcapasos es incompatible con estiramientos excesivos como, por ejemplo, la barra de flexiones.

La decisión sobre si las personas con cardiopatías congénitas pueden hacer deporte es algo personal. El lema debería ser siempre “Permite toda la actividad física posible y limítala lo imprescindible”.

 

Autora: Marit Haugdahl
Fuente: www.corience.org